 Entre el monasterio y la ermita se extiende un camino que posteriormente se le denominó “El camino del Santo”. Los peregrinos comienzan su ruta en la plaza del monasterio subiendo por la colina y luego bajando por la vereda principal para finalmente subir hacia la ermita. A lo largo del camino los peregrinos pueden ir rezando mientras descubren un espectacular paisaje desde lo alto de la colina. Dios ama la naturaleza de este lugar, que posee una belleza encantadora. |