 A un costado del museo se ubica el sepulcro donde está colocada la tumba de San Chárbel. Es un bello sepulcro construido en forma de arco, que recientemente se acondicionó como un pequeño oratorio: la Iglesia del Sepulcro. El cuerpo del Santo fue trasladado desde el cementerio público, ubicado detrás de la plaza, dentro de ataúdes de diferentes tamaños y formas. Se hicieron muchas pruebas y experimentos para encontrar y detener la causa que originaba el fenómeno de la secreción del sudor y de la sangre que emanaba de su cuerpo.  El 7 de agosto de 1952 se colocó el cadáver del Santo en la tumba actual. Una puerta de hierro con cristal fue construida para separar a los visitantes del féretro, que se colocó sobre unos pedestales hechos de madera de cedro y de mármol italiano. Los fieles puestos de pie o de rodillas se acercan a la tumba para elevar su oración a Dios por la intercesión de San Chárbel. Los visitantes alzan su voz como nunca antes lo hayan hecho porque encuentran en San Chárbel a un cercano amigo de la humanidad y a un estupendo intercesor ante omnipotencia y misericordia de Dios. |